
“El tipo de audición condiciona el tipo lingüístico” (Tomatis, El oído y el lenguaje).
El niño tiene el poder innato de emitir sonidos, altos, cortos, largos, graves y agudos. Esto sucede antes de entrar en el mundo de su lengua materna. Es la observación lo que permite al niño/a adquirir la palabra más o menos rápido.
La música además de ser una expresión artística, puede ser utilizada como recurso pedagógico que favorezca el desarrollo intelectual, motriz y de lenguaje en los niños y las niñas en edad preescolar, a través del fortalecimiento de procesos cognitivos como la memoria, la atención, la percepción y la motivación


Beneficios
– Vínculo del niño con sus padres, tutores o familiar con quién realice las actividades.
– Mejora expresión.
– Estimulación de la imaginación y creatividad.
– Aumento de la atención y concentración.
– Estimulación en el desarrollo de ambos hemisferios cerebrales.

-Interactuar con el otro, sea adulto, niño e incluso objetos del contexto, ya que construye su identidad y rasgos característicos de su personalidad, además de ser el lugar donde se tejen sus primeros vínculos sociales y despliegan sus competencias.
– Mejorar los procesos de aprendizaje de los niños.
– Que el niño reconozca los sonidos que escucha (ritmo, timbre, intensidad).
¿A quién va dirigido estos talleres?
Bebés desde 6 meses hasta los 3 años de edad, acompañado por sus padres, o a quién correspondan sus cuidados.